País Peter Pan
En muchos sentidos este 2005 vimos a un País Peter Pan: no quiere crecer. Según me cuenta Luis Chitarroni, Barry, autor del personaje, decía que todo lo importante se vive antes de los 12 años, lo que tiene también que ver con la idea de que lo que cuenta ya sucedió, y de que la realidad se ordena mirando hacia atrás.
Ese es nuestro problema de fondo. Argentina elabora fantasías para eludir los trabajos del crecimiento. La fantasía progresista es que otros nos hacen daño, que hay que luchar en contra de algo. Para ella el camino es el de la lucha, la resistencia, el aguante.
Creo que el verdadero camino es el de la creatividad, la libertad, el trabajo, el atrevimiento. Esas características no estuvieron ausentes de nuestro año. Tal vez las encarnó más la población que el gobierno, porque el gobierno hizo uso de esas fantasías infantiles. ¿Lo hizo porque las cree o porque las sabe imprescindibles para una opinión pública inmadura, a la que hay que complacer porque si no reacciona saliendo a la calle a presionar y hacer berrinches cada vez más difíciles de manejar?
Como dice Carlos Pagni, los políticos están asustados. El 2001 no fue en vano, y todos se cuidan muy bien de contrariar a esta soberana opinión pública extremadamente susceptible.
2005 fue también un año muy Chavista:
Chaves, ícono de la involución pseudo revolucionaria, abanderado de la idea de que lo que obtura el desarrollo son las imaginarias fuerzas de la reacción. El tipo de líderes que tira fuegos artificiales ideológicos para enmascarar un fracaso rotundo. Bastan estas cifras:
- Está en el poder desde el 99
- 350 mil milllones de dólares
- El índice de pobreza creció del 43 al 54
- La deuda externa de 22 a 27 mil millones de uS
- 22 por ciento de la población: desnutrición
La oposición
No suscribo la idea de que la oposición es inexistente. Me parece que hay variedad, que ha habido avances y los seguirá habiendo. Tenemos a
Carrió,que atemperó su estilo hipermoral y se puso más positiva,
Macri, Un líder opositor no seductor, en el buen sentido: no hace gala de una demagogia ni del culto de su personalidad. Que no quiere salir a criticar al gobierno, que trata de marcar su diferencia por la vía de la propuesta.
Binner, un hombre de izquierda que no lo parece, medido, serio, no demagógico,
Sobich, Stolbizer, …
Es cierto que el tremendo poder del peronismo, que es un partido con mil cabezas, obligaría a lograr una unificación muy difícil, pero también es cierto que el peronismo puede ser vencido, que cada tanto una gran parte de los propios peronistas prefieren votar a otro candidato.
En algunos casos veo asomar allí a un tipo de político distinto, más evolucionado. La idea de la gestión… Gente que conoce a Juan Carlos Romero –gobernador de Salta- comenta que a Romero “le gusta gobernar, le gusta hacer gestión, hacer cosas”. Me parece importante encontrar líderes con este perfil, cuando lo más habitual es, como dice Sergio Berenstein, que los políticos se aburran con la gestión, que no les guste gobernar y prefieran dedicarse a pensar en política todo el día.
Quiero ilustrar la situación argentina con un par de historias:
Tuve un amigo japonés, hace unos años, ahora no sé dónde está, que se llamaba Hitoshi Oshima y había venido a enseñar pensamiento japonés en la Facultad de Letras de la UBA. El decía que le gustaba mucho la argentina, porque era muy distinta de Japón: en Japón el plan del estado era fuerte y el individuo tenía que ajustarse a ese plan. No había mucho espacio para la aventura de vivir. En Argentina decía Hitoshi que pasaba exactamente lo contrario: como el Estado era débil el individuo gozaba de mucha libertad, podía desplegar su propio orden.
Otra cosa que escuché hace poco, que me pareció ilustrativa: Los americanos ven una casa lujosa y dicen algún día yo voy a tener una casa así. Trabajan para conseguirla. Los argentinos vemos una casa lujosa y decimos: a quién le habrá afanado este hijo de puta. Nuestra reacción es miserable y resentida.
Gracias Mariano, por haberme incluído en este año de Hora Clave y por haber presentado mi libro “Amor y país”, que publiqué en abril de este año.-
Gracias a Luis Novaresio, porque tiene una buena onda impresionante y mucho sentido del humor.
Gracias a la gente de producción, porque son un equipo realmente eficaz, con muy buen trato y alegría.
Y quiero terminar recordando una frase de Andrés Calamaro, al que creo que tenemos que incluir en este balance 2005 porque lo vimos volver a la luz pública y a la producción: la vida es una cárcel con las puertas abiertas.
Me gusta porque interpreto que si bien muchas situaciones parecen sin salida en realidad la posibilidad de salir está siempre ahí. Las limitaciones son nuestras, sólo se trata de atreverse a ver que la cárcel es imaginaria.